Crear cine para no ser visto

Invertir años en desarrollar una idea, escribir guiones y presupuestar una producción es agotador. Dirigir un equipo y pasar meses en la sala de edición exige todo de un creador. Imagina terminar esa película y que una junta directiva decida archivar el proyecto para siempre para deducir impuestos. Pues eso le pasó a Coyote VS Acme.

El tax write-off (o deducción fiscal) es un gasto comercial que una empresa resta de sus ingresos para reducir su base tributaria, lo que resulta en una factura de impuestos más baja. Grandes estudios a menudo prefieren archivar películas completamente terminadas, ya que creen que no son rentables. Al hacerlo, pueden declarar todo el costo de producción como una pérdida total inmediata en su contabilidad. Esto, en parte, también lo hacen para contrarrestar el gasto adicional en marketing y distribución para un potencial fracaso en taquilla.

Unas de las propiedades intelectuales que se han visto más afectadas por el tax write-off han sido los Looney Tunes.

 

Coyote vs Acme vs la deducción fiscal

En los últimos años, la industria cinematográfica ha sido testigo de una tendencia inquietante: la cancelación de películas completamente terminadas. Uno de los casos más sonado fue Coyote vs. Acme, un producto que había sido elogiado en proyecciones de prueba, pero que Warner Bros. decidió sepultar en una bóveda a cambio de un beneficio fiscal de 30 millones de dólares.

Lastimosamente Coyote vs. Acme no fue la primera en sufrir el castigo de convertirse en una producción martirizada. El equipo detrás de The Day the Earth Blew Up (el primer largometraje animado de los Looney Tunes creado enteramente para la gran pantalla) ya había subido la piedra hasta la cima y caído. Fue entonces cuando Ketchup Entertainment, una distribuidora independiente, dio un paso al frente y adquirió los derechos para su comercialización.

El desempeño en taquilla de The Day the Earth Blew Up fue modesto a nivel global, logrando cubrir su presupuesto de producción pero sin generar ganancias significativas. En sí, la recepción de la película fue extremadamente positiva, pero la reacción ante la estrategia de distribución y marketing fue de frustración y crítica hacia Warner Bros. Discovery.

 

Vender una película archivada

En 2023 WBD anunció que la archivaría Coyote vs. Acme para obtener una deducción fiscal, y el internet estalló en indignación; finalmente Warner permitió que otras distribuidoras buscaran los derechos, y Ketchup Entertainment la lanzó en cines en 2026.

 

La campaña de marketing fue particular y se lanzaron a las calles para iniciar el movimiento “#SaveCoyoteVsAcme”. Este estuvo liderado, en redes sociales, por animadores, directores (incluido James Gunn, quien escribió la historia) y fans. El movimiento generó una gran notoriedad sobre la calidad de la película antes de que tuviera un distribuidor final. Una vez que Ketchup Entertainment se hizo cargo, el marketing aprovechó la controversia. Se posicionó como “la película que la corporación no quería que vieras”. La promoción destacó que la trama en sí es una sátira sobre el poder corporativo, con el Coyote demandando a ACME Corporation por sus productos defectuosos, lo que resonó con la situación real de la película siendo “víctima” de Warner Bros.

Parte de las promos utilizaron en el Coyote la imagen de Sísifo: La silueta de éste empujando una bomba gigantesca cuesta arriba. Irónico para la situación de la película y absolutamente apropiado para la situación de su protagonista.

 

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